Recuerden El Alamo

martes, febrero 28, 2006

Eran tiempos de oportunidades en Norteamérica. De independizarse, de hacer algo. Siempre hay un momento en la Historia y luego ese momento pasa, y a veces, no se sabe aprovechar. O no se quiere. O no hace falta. Y puede que décadas después, o siglos, cuando ya no tiene sentido, muchos se dediquen a alimentar frustraciones, encendiendo hogueras sin saber qué coño encienden.

Por aquellos días, un trincador de whisky llamado Sam Houston, pensaba en el futuro de Texas sentado en una cantina delante de una botella un día cualquiera de 1835.
Cuando España dejaba al fin que los mejicanos funcionaran a su aire, Stephen Austin, especie de político hijo del famoso comerciante Moses Austin, negoció con estos unos doscientos asentamientos angloamericanos en el territorio norte y animó a los residentes a revolverse contra López de Santa Ana, un militar en el poder que ya empezaba a molestar, cada año se parecía más a un tirano con vena napoleónica y ambicionaba someter de una puñetera vez a todos los cowboys de por arriba. Y los colonos tejanos empezaban a hartarse de México, para eso tenían una buena tierra soleada y húmeda, montañosa y llena de ganado, que acogía a cuanto sinvergüenza u hombre honesto quisiera llegar hasta allí para unirse a jaleos de vaqueros.

Y allí llegaron para ello tíos duros como el Comandante William B. Travis, después de dejar plantada a su mujer; Davy Crockett, un cazador de osos y contador de batallas de Tennessee que bebía tanto o más que Houston; un buscaterritorios e inseparable de su cuchillo llamado James Bowie; James Bonham el born rebel, Gregorio Esparza, y decenas de valientes, o no tan valientes, aprendices de político, hombres con mundo y sin él, convocados para el combate contra las tropas del reyezuelo mejicano, que ascendía poco a poco hacia el norte con los suyos para aclarar las cosas a cañonazos.

Habían llegado los de Santa Ana hacia San Antonio, cerca de El Álamo, único obstáculo al parecer, entre el ejército del dictador y los texans rebeldes en vías de unificación. Pero aunque los resistentes alamistas clamaban a los mensajeros por ayuda, allí no aparecieron mas que unos cuantos refuerzos de Gonzales. El ambicioso Sam Houston reunía y reunía soldados para pillar al enemigo en otro momento. No quería morir en El Álamo. Bueno, y los de El Álamo tampoco.





Y la cosa se les puso fea un buen día de Marzo 1836, cuando después de una música chirriante de toque a degüello, se lanzó el primer bombazo de una batalla que acabaría con la muerte a saco de todos los resistentes entre los muros franciscanos.




No sabía el pobre Santa que tanto entretenimiento, y tanta milonga de gloria había dejado enormes bajas y dado oportunidad a Houston de hacerse fuerte, y días más tarde se los ventiló en veinte minutos junto al río San Jacinto, en las proximidades de la ciudad que lleva su nombre.
Vencido, y un poco menos sonriente que cuando ejecutaba campesinos, el dictador cambió su vida por el primer aliento de la República de Texas.


Recuerden El Álamo. Con esa frase en la mente salen los estudiantes de Texas, impresionados, cuando visitan, patriotismo obliga, esta primera de las cuatro misiones religiosas españolas fundadas en la rivera de San Antonio, antiguo hogar de pieles rojas refunfuñones comedores de rica carne inglesa.

Trece días de resistencia de 189 hombres frente a miles de soldados mexicanos, en aquel sitio a medio cocer, en una hazaña que pasa a la Historia como ejemplo de patriotismo, valor y coraje. Patriotismo tejano, es posible, coraje, seguro, pero en realidad...¿Qué defendían los resistentes en El Álamo? ¿Su libertad? ¿Su independencia? ¿O la continuidad de la esclavitud como lucrativo modo de vida frente a su abolición por parte mejicana?¿La posesión de tierras? ¿Hubo alguna participación extranjera, o británica, en todo aquel sarao? Es muy difícil descubrir si fue una sola cosa o la fusión de todas ellas, y quizás alguna más, si fueron héroes o simples cabezotas en busca de hacerse ricos o de un país propio, si fueron ángeles o demonios.
Pero Norteamérica se enorgullece de una pelea por una independencia que hoy, unidos a USA diez años después de la revuelta, sería de locos.

Y el espíritu de El Álamo, será lo que quieran los americanos, o lo que quieran los antiamericanos, pero qué carajo, algo está claro. La defensa de lo imposible, la pasión por hacer frente a lo que sea antes que huir, sin pensar en ganar o perder, esa es la historia. Por tanto, sea como pudo ser, por los que resisten dignamente hasta morir, recuerden El Álamo. Si quieren.

9 comentarios:

cruzcampo dijo...

Las fotografias son del film THE ALAMO del tejano John Lee Hancock.
Un abrazo

Isle dijo...

Pues tienes razón, cuando surgen las dudas, y asoma él desanimo, es bueno recordar la historia de los antiguos. Si bien no la historia del Alamo, no es nuestra, ni pertenece a los Españoles, si que podemos apropiarnos del mensaje que transmitieron. Luchar y resistir hasta el final.
Ejemplo de ello ya lo dieron nuestros antepasados en Numancia contra las legiones Romanas.

Buen post cruzcampo, es de esos que levantan la moral. Como suele decirse en una nación acostumbrada a resistir contra todo, “Masada no debe caer otra vez”. Pues eso... resistiremos.

rakras dijo...

Jo, que bonito el post...

cruzcampo dijo...

Cuanto os agradezco, y rakras, bienvenido a esta humilde morada y gracias por tus palabras, si os gusta y os anima, para mi eso es lo mejor.

Abrazos

Chesk dijo...

Al leerlo, yo he sacado dos conclusiones. Una, es cómo en la vida algunos sacan partido y se aprovechan del sacrificio de los demás. Mientras Houston está emborrachándose, en el Álamo se está dando una carnicería. Con el paso del tiempo, tanto Houston como Austin tienen en su honor dos ciudades enormes que les recordarán siempre. En cierta medida, su éxito se basa en el trabajo y sacrificio de los demás y no en el suyo propio, se apropian de algo que no les pertenece. Eso, pasa en la vida todos los días. Siempre hay buitres, carroñeros, hienas que están en el momento adecuado y lugar idóneo dispuestos a beneficiarse del trabajo ajeno.

La defensa de lo imposible, la pasión por hacer frente a lo que sea antes que huir, sin pensar en ganar o perder, esa es la historia.

Sí, a veces esa pasión se esfuma, otras es difícil mantenerla a flote, pero siempre quedarán personas, 'suicidas', que sigan un camino sin que les importe que al final de todo les está esperando un bonito barranco. Todo sea por alcanzar ese objetivo utópico aunque a primera vista parezca un imposible.

Muy bonito el post, Cruz.

Besos.

Nelor dijo...

Yo creo que una lucha hasta la muerte por los ideales, más que valentía es hacer lo que hacen los terroristas suicidas. Es rebajarse hasta el nivel de brutos fanáticos sin cultura.
En la costa mediterránea de la península ibérica pasaron cientos de civilizaciones, y en la mayoría de los casos, lejos de hacer una defensa Numantina que hubiese acabado inutilmente con numerosos muertos, se dejaron "conquistar" por la nueva civilización, que en muchos casos trajo prosperidad, cultura y conocimientos científicos.

nelor

DELACROIX dijo...

en general, me parece muy sosa esta version "historica" del alamo, no tiene muchos datos importantes y no tomas en cuenta los contextos historicos de mexico ni de los de texas ( si lo podemos llamar contexto diferente; ya que en realidad era mexico, otro, los anglosajones vivian ahi con permiso del gobierno mexicano a condicion de acatar y respetar las leyes mexicanas, cosa que nunca paso, en fin...)pero finalmente creo que tu version no aporta mucho a ventilar la verdadera historia, sino que contribuye de manera muy cuadrada a quedarnos en las mismas, o sea con la version tergiversada de un hecho historico importante para la historia tanto de mexico como de estados unidos... en cuanto a las reflexiones personales, estan bien ...

saludos desde mexico

allen cruz

Isle dijo...

Delacroix no te tomes el post al pie de la letra, y no te pierdas tampoco en la precisión del contexto histórico, solo pilla la esencia del mismo, la cual simplemente es que unos pocos se enfrentaron a muchos, aun sabiendo que morirían.
Estas son las historias que me gusta recordar en el blog, y que no debemos olvidar jamás, sean quienes sean sus protagonistas. El valor no tiene bandera.

la texana dijo...

la historia es solo una historia, las personas atrincheradas alli no tenian la mas minima intencion de que se les recordase, solo luchaban por no perder la camisa que treian puesta o el plato de frijoles en su mesa, solo que los indocumentados que venian de Europa estaban deseoso de hacerse de leyendas heroicas en su nueva patria, esa es la histori de el alamo, como muchas otras de los nuevos colonos, la verdad es y fue y sera siempre el racismo, por que no hayun heroe hispano en esta tierra que era meztiza 100%? estoy segura que habia meztizos cansados tambien del olvido de Mexico por ellos.....pero los que cuentan la historia no son ellos...