Vicios

viernes, noviembre 30, 2007

Mark Twain, 1835-1910 "Dejar de fumar es fácil. Yo ya lo dejé unas cien veces"

El Acuerdo de Annapolis

jueves, noviembre 29, 2007

Hoy, sexagésimo aniversario del establecimiento del Plan de Partición para Palestina, fue un día estupendo para comentarles lo que muchos ya saben y hasta ya sabían de antemano. Que por fin han llegado todos a un acuerdo en la Cumbre de Paz para Oriente Medio de Anápolis Maryland, Estados Unidos. Y el acuerdo es, que se comprometen a llegar a otro acuerdo. Más adelante. Es decir, han acordado que ahora mismo no van a acordar nada, pero sí el año que viene. O puede que no. Y hasta puede que nunca. Fíjense. Después de todo lo que hemos pasado dándole vueltas a lo que quieren, lo que esperan y lo que saldrá de unos y otros en la dichosa Cumbre Annapoliense.

Los árabes además, han concluido que por más que miran el mapa, no ven por ningún lado un solo Estado vinculado a su identidad, y es por ello que no aceptan a Israel como Estado Judío. De lo que se deduce que han ido a Anápolis a tratar
con un Estado que no quieren que exista, para crear un Estado que tampoco quieren crear.

Así que bueno, mucha gente se preguntará por qué van estos líderes de Occidente a las conferencias de Paz para volverse sin la Paz, y con esa cara de entusiasmo, encima. Y otra gente pensará que no, que hacen bien. Que yendo a todas las cumbres buenrollistas una y otra vez y haciéndose fotos y estrechando manos
- cuando les dejan estrecharlas-, al final siempre puede resolverse algo.




Pero qué se va a resolver cuando los árabes piden sin ofrecer y Occidente ofrece sin pedir, buscando consenso o “aliados”, aunque sólo sean temporales. O buscando el aislamiento –creerán ellos- a los chiíes ayatolas, por su amenazante postura y su conexión con Hamas, Hezbollah y las escabechinas de Iraq. El rollo apaciguador de siempre para ganar tiempo y a la vez perderlo. Y para firmar un papel fingiendo una equidistancia moral entre ambas partes que ya suena a cachondeo.

Y todo eso teniendo Olmert en juego a un país entero y sabiendo que de vuelta a casa se encontrará con otra colección de misiles en la puerta. Sabiendo, en definitiva, que los planes y la mentalidad jihadista de aquellos con los que pretenden negociar, son algo innegociable.

Negacionistas libres

martes, noviembre 27, 2007

Bueno, pues desde hace unas semanas ya pueden ellos y ellas, salir de los foros donde banalizan el horror nazi escondidos bajo nicks mitómanos, ya pueden salir de las guaridas, ya pueden invitar a un congreso de cabezones rapados al negacionista ése al que leyeron cierto día y les cayó de muerte. Ya pueden dar sus nombres que no pasa nada, que desde ahora España no es sólo paraíso de integristas de todo pelaje, también pasa a ser potencial forum para negacionistas del genocidio, ahora libres de todo delito según el Tribunal Constitucional español con el rollo de que "la libertad de expresión es válida también para las ideas que 'contrarían, chocan o inquietan al Estado o a una parte de la población' y no sólo para las inofensivas o indiferentes". Aunque, ojo, no todo van a ser contrariedades, choques o inquietudes: “Justificar” una matanza “seguirá siendo penado”. Para que vean qué detallazo.

Deduzco entonces que pueden ustedes crearse un blog para decir que lo de las cámaras de gas fue una gilipollez y partirse de la risa con la memoria de seis millones de asesinados en la Alemania nazi, pero la llevan clara para estar hasta los huevos de prepotencias regionalistas y decir que hay que empinar el codo con cava murciano, por ejemplo. Y hay más ejemplos.

Resumiendo, que ya toca aplaudir como locos la “libre opinión” de los negacionistas, pisoteando el hecho de que lo suyo no es una opinión sobre un acontecimiento histórico, sino la negación de un genocidio. Porque después de todo qué busca un tío que se pasa el día intentando convencernos de que no hubo un Holocausto. Pues nada sino sembrar la duda y la sospecha, para así, edulcorar la ideología del criminal, recomponer la imagen del genocida, y destrozar y denigrar la de las víctimas. En definitiva y como dice el filósofo, perpetuar el crimen.


¿Conocen la historia del SS que le dice a Primo Levi que no quedará ni un solo judío para dar testimonio y que, si por casualidad quedase alguno, se haría todo lo posible para que su testimonio no fuese creído? ¿Conocen los eufemismos utilizados -evacuación, tratamiento especial, reinstalación en el Este, etcétera- para evitar decir «matanza masiva» y para borrar, por lo tanto, incluso en los discursos, las huellas de lo que se estaba haciendo?

[...]Y, además, está el hecho de que, en este asunto, ya no se trata de verdad y de desmentidos. Porque, a fin de cuentas, ¿qué hay en la cabeza de un negacionista? ¿Cuál es la fuente de esta extraña pasión, que sólo se manifiesta para ofender a los genocidios y nunca para, por ejemplo, negar que la tierra sea redonda o que Mozart sea un músico austríaco? Hay un odio de una calidad sin igual. Una voluntad de ofender tan absoluta que sólo se puede comparar con el odio antisemita o racista. Y lo peor es que todos sabemos que, contra este odio, la verdad se encuentra inerme.

Bernard-Henri Lévy

Post cruzado

Noche de Cristal

viernes, noviembre 09, 2007


Cínico nombre para aquella noche del nueve de Noviembre de hace sesenta y nueve años, en la que los esbirros y Secciones de Asalto del genocida nazi iniciaron un ataque contra la colectividad judía en Alemania, escondidos detrás de la euforia y la fobia, y ayudados por unos medios de comunicación que buscaban vínculos de sucesos aislados como el asesinato de Enrst Von Rath, secretario de la embajada alemana en París, con un supuesto complot judío contra Europa.

Un pogromo que los islamistas que gritan de histeria por dos chorradas de caricaturas y los antisemitas que ven -como en la muerte de Rath- conspiraciones continuas en cada noticia del mundo, han intentado disculpar como un acto espontáneo y no negociado con las autoridades, algo sin importancia, una cabezonada del pueblo, nada, cuatro escaparates rotos.

Una noche en la que los bomberos tenían la orden de dejar que ardieran según qué cosas, en la que detuvieron “espontáneamente” a treinta mil judíos y en la que muchas familias perdieron a sus seres queridos para siempre. Se destrozaron negocios, sinagogas y cementerios, se quemaron libros. Se asesinó a decenas de personas. Y esa noche una línea cruzó el curso de miles de vidas hacia los campos de exterminio.

Décadas después, quién les iba a decir a los europeos recelosos de la "conspiracion judía", ésa que ponía bombas en los trenes a todas horas, que iban a estar hasta arriba de jihadistas e intolerantes que no conspiran nada de nada. Porque hoy, en la nueva Europa multicultural hay una convivencia fraternal que flipas y un buen rollo alucinante. Y cuesta un montón creer que los monstruos siempre vuelven, aunque sea con otras caras y con otros nombres.

Post cruzado